I

Lo sencillo sería empezar por el principio, contar desde el instante en que nací, del pueblo donde crecí, mi familia, amistades, estudios, amores, desamores, inquietudes, sueños…en fin, todo aquello que me ha hecho llegar a ser lo que soy y a estar donde estoy ahora. Si, sería quizá más fácil para mi, pero no dejaría de ser una autobiografía más, algo que se lee con cierta curiosidad –la vida privada de los demás suele tener cierto morbo que nos atrae- pero que tampoco transmite la esencia de la persona sino una imagen edulcorada, como si se tratase de un personaje más de mis propias novelas y eso me convence más bien poco.

No ha sido hasta hace poco, en un punto álgido de mi carrera, con numerosos galardones y distinciones adornando mi vitrina, cuando Pedro, mi editor, me ha pedido que escribiera sobre mi vida. “Que la gente te conozca un poco más, Gabriel”, me dijo en tono condescendiente, “que vean algo de tu interior y que entiendan así algo de la esencia de lo que escribes, ¿crees que serás capaz de dar el salto y reencontrarte con tu público en un cara a cara sincero y personal? Quien sabe, esto puede hacer que incluso el Nóbel deje de serte esquivo y le apetezca congraciarse con tu carrera”.

Y lo cierto es que me puse a ello con ímpetu, dejando de lado un par de proyectos y esbozos de historias con los que me llevaba batallando hacía un tiempo. Empecé haciendo una retrospectiva de mi vida, que abarcaría desde mis orígenes hasta el momento presente. Como he comentado antes no me fue difícil elaborar un borrador contando mis vivencias desde pequeño en el pueblo de Romeque, la relación con la familia, mis aventuras y desventuras hasta que me fui de allí y posteriormente mis pasos por el mundo literario hasta ahora. Pero una vez lo leí me di cuenta que en parte estaba como hueco, le faltaba algo, debía adoptar otro enfoque, un punto de vista más cercano y real.

¿Cómo puedo llamar a la musa para dar con ese punto de vista que realmente quiero usar? Quizá lo mejor sea que haga algo de escritura libre, plasmar mis pensamientos e inquietudes y sacar algún hilo interesante a desarrollar entre todo lo que saque de la lluvia de ideas. Ahora que lo pienso, si escribiera sobre mi hipotético futuro podría ganar más perspectiva y luego ir deshilando el tono que quiero que tenga la biografía, si, me parece un método interesante y buen ejercicio:

La autobiografía no fue un éxito de ventas inmediato, se trataba de algo tan íntimo y personal, tan distinto a cualquier biografía en general y al propio estilo de Gabriel, que lo hacía poco accesible al público. No obstante fue muy apreciado y aplaudido en los círculos literarios.

Estaba muy contento del resultado obtenido, de esa nueva perspectiva que había elegido para escribir, por lo que siguió en esa línea. A la par se propuso disfrutar un poco más junto a la familia, a la que no veía tanto como le hubiera gustado, compartiría más cosas con ellos, estaría más presente en su vida. Siguieron unos buenos años en los que publicó unas cuantas novelas más. No fueron éxitos como los anteriormente cosechados pero no le importaba demasiado: se encontraba muy a gusto escribiendo tal y como lo hacía ahora y disfrutaba de muy buenos ratos con su familia.

No estaba mal para empezar y animado por estos buenos pensamientos he salido del cuarto, dispuesto a a pasar la tarde junto a mi hijo y mi mujer, ya mañana continuaré y le daré vueltas para intentar abordar la autobiografía de una vez por todas.

II

Me acaba de despertar mi hijo. Al principio me ha costado reconocerle, parece cambiado, algo más alto, más mayor, pero puede que me encuentre algo adormilado después de tantas horas de sueño. Tras levantarme le he removido el pelo un poco a modo de saludo, como suelo hacer,  y ha puesto tal cara de desconcierto que me ha descolocado, aunque bueno, ya se sabe estas juventudes de hoy en día como son, puede que le de algo de vergüenza que lo haga. Cuando le he preguntado por su madre me ha vuelto a poner otra mueca de extrañeza y ha respondido que ya no estaba en casa, que se había levantado hace rato y al parecer había quedado con sus amigas.

Entre unas cosas y otras, ayer se me debió pasar poner la alarma del despertador pero tampoco creo que haya mucho problema para conseguir aprovechar el resto de la mañana.

Ahora que me voy fijando noto la casa algo cambiada, hay muebles movidos de sitio y unos cuantos cuadros y objetos decorativos que no recuerdo. Lo que tengo que hacer para que no me pasen estas cosas es no dormir tanto.

Tras la ducha y el desayuno he ido a mi cuarto, que es donde suelo escribir, me apetecía seguir dándole vueltas a la autobiografía. Al entrar me he topado con una mujer pasando la aspiradora. ¿Hemos contratado a alguien recientemente para que nos ayudara a las tareas de la casa? María, mi mjuer, debe haberla contratado sin haberme dicho nada, a ver si cuando vuelve lo comento con ella.

“Perdone que aún no tenga limpia su habitación, señor Gabriel, no tardo más que unos minutos y ya le dejo que se ponga con lo suyo” – me ha dicho la señora de la limpieza. En su tono había cierta familiaridad y eso me ha dejado un poco sorprendido. “De acuerdo, no hay problema, cuando acabe avíseme que estaré por el salón” –ha sido lo único que se me ha ocurrido decir para salir al paso.

Mientras estaba esperando a que acabara la señora de la limpieza ha pasado mi hijo, como distraído, con un libro en las manos. “¿Es algo que os han mandado en el instituto?” Le he preguntado señalando el libro. Me ha mirado detenidamente de arriba a abajo como quien mira a alguien que no está en sus cabales. “¿El instituto? Ya estoy en la universidad, papa, hoy te encuentro un poco raro, ¿te encuentras bien?” Y ha seguido andando dejándome con la palabra en la boca. ¿Universidad? Esto no puede ser debido a la falta de sueño, he pensado, ¿qué puede haber pasado? He estado un poco dándole vueltas al asunto hasta que la señora de la limpieza ha venido a avisarme que ya estaba mi habitación disponible.

El cuarto sigue igual que siempre, o al menos no he encontrado ningún cambio importante. El fajo de hojas que escribí ayer está en el mismo sitio, aunque tras releerlo he encontrado algo añadido:

Como el buen vino, la autobiografía tardó algo en calar y en ser apreciada por el gran grueso de sus lectores, pero una vez que ese momento llegó, las siguientes novelas, impregnadas de ese estilo, alcanzaron nuevas cuotas de éxito. Llovieron muchos galardones y premios, aunque el Nóbel se le seguía resistiendo y no fue sino a causa de la persecución de esa quimera que su familia se resquebrajó. Le dedicaba tanto tiempo a la escritura y al modo de perfeccionar su estilo, que pasó a no invertir casi nada de su tiempo en ellos. A pesar de que seguían viviendo juntos, la relación era ínfima y había como un muro entre ellos.

Estoy seguro de que esa parte no la he escrito yo, puede que mi hijo o mi mujer lo hayan hecho para gastarme una broma, aunque el raro actuar de mi hijo cuadra con lo que aquí dice y todo está cambiado, como si de verdad hubiera pasado el tiempo, pero, ¿Cómo es posible que haya sucedido? ¿Quién ha seguido escribiendo y con qué motivo? Como decía parece que ha sucedido justo lo que se ha escrito, algo que hasta a mi –inventor de las más inverosímiles historias – me suena como fantástico e irreal, por eso me dan ganas de romperlo todo, irme a dormir y despertarme de este mal sueño. Pero por otro lado tengo cierto miedo, necesito comprobar si está sucediendo de verdad o no antes de hacer algo de lo que luego pueda arrepentirme. Bien entonces, continuaré el juego que se ha planteado.

El tiempo pasó y pudo poco a poco ir cerrando la brecha con la familia, compaginando su amor a la escritura con el que le tenía a su familia. El aparente distanciamiento quedó en algo pasado y la tranquilidad llegó a su vida y a la de sus seres queridos. Sus novelas seguían siendo éxito de ventas, ese nuevo estilo le había hecho llegar a muchos más lectores.

Esperemos que esto sirva para enderezar un poco las cosas.

El resto del día lo he pasado en casa, confundido aún por lo que aparentemente ha pasado, tengo todavía mis dudas de que esto no sea un sueño. A mi hijo apenas le he visto y de lo poco que he podido hablar con él son de los próximos exámenes que tiene que hacer para la universidad. María ha llegado a las tantas de la noche, cuando ya estaba en la cama. Bajo la tenue luz de la mesita apenas la he visto, pero estaba prácticamente igual que la recordaba. Cuando he querido conversar con ella se ha mostrado fría y distante, contestando con monosílabos, me daba la sensación que casi sin ganas, como queriendo acabar la conversación lo antes posible.

Solo espero que mañana vuelva todo a la normalidad y que se haya tratado todo de un mal sueño.

III

Suena el despertador y vagueo un rato en la cama hasta que finalmente logro levantarme. María ya no está, debe haberse despertado antes, aunque me da la sensación de que he dormido solo en la cama. La habitación parece un poco desordenada y el polvo ha ganado la batalla en muchas zonas de la habitación. Me choca pero tampoco recuerdo como estaba ayer.

Estos hechos discordantes me han hecho pensar en el mal sueño del día anterior, en el que se había hecho realidad aquello que había escrito sobre mi posible vida futura. ¿Realmente me habré despertado?

Salgo de la habitación y me fijo que en el pasillo el polvo también ha ganado su partida, mientras en el salón me encuentro con ropa tirada por el suelo y con un plato de comida a medio acabar sobre el sofá. No puedo negar lo evidente y corro con miedo a mi cuarto. Está más limpio que el resto de la casa, pero hay papeles esparcidos por doquier, ¿Qué demonios está pasando? Tras revolver un poco ese aparente orden encuentro lo que busco y como me temía han seguido escribiendo:

En efecto, parecía que se había quedado estancado en el aspecto literario, pero aquello que se inició no tenía intención de ser parado y la reconciliación con su familia fue solo algo aparente, siendo al final la ruptura algo inevitable, sobre todo después de la muerte de su hijo en un accidente de carretera. Tras ese triste episodio, la separación con su mujer no fue sino otro escalón en la espiral por la que sus pasos peregrinaban. Todo esto le llevó a un largo episodio depresivo del que solo pudo salir aferrándose de nuevo a la pluma, volcándose por entero en la búsqueda de su grial personal: el premio Nóbel.

Me siento para intentar asimilar lo que acabo de leer. Al parecer sigo en la pesadilla y ha ido a peor. Mi hijo, ¿muerto? no me hago a la idea, me niego, ¿de qué va todo esto? Si ayer no me atreví hoy si que debo arriesgarme a modificar lo escrito, empezar desde que todo empezó a retorcerse. Cuando lo vuelvo a leer me llama la atención eso de “aquello que se inició no tenía intención de ser parado”, parece como una especie de respuesta a mi intento de solventar las cosas, no tiene coherencia dentro del texto en sí. También se nota cierta la obsesión por el premio Nóbel. Reconozco que para mi se trata de un logro a conseguir, pero no creo que sea tanto para que deje de lado todo lo demás. ¿Dejaría de lado realmente a mi familia?

Tacho lo que se había escrito desde que todo había cobrado “realidad” y me pongo a escribir.

Pasaron los años y los lazos con su familia se fueron fortaleciendo cada vez más. Dejó de publicar novelas por un tiempo, ya que las ganancias obtenidas hasta el momento le habían dado solvencia suficiente para ello, a pesar de las continuas quejas por parte de su editor. Cuando escribía lo hacía por puro deleite, siendo los únicos lectores sus seres queridos y él. Se encontraba en un estado de equilibrio tal, que podría decirse que estaba completo por fin.

IV

Me despierto y nada más hacerlo noto que algo anda mal. Tengo molestias por todo el cuerpo, que se intensifican en cuanto me muevo un poco bajo las sábanas. Se hace más y más molesto, tanto, que no se ni como he podido dormir. A uno de los lados de la cama veo una silla de ruedas y sobre la mesilla de noche un vaso de agua, una cuchara y un sobre. De una manera automática, como si fuera algo natural, estiro la mano, abro el contenido del sobre, lo hecho en el vaso, lo remuevo y me lo bebo. Media hora después los dolores casi han remitido. Aún así me cuesta moverme y finalmente tengo que usar la silla de ruedas para salir de la habitación. Una vez en el pasillo observo cómo todo se encuentra limpio y recogido, en la cocina encuentro el desayuno, preparado en una mesa a la que puedo acoplar con facilidad la silla.

Tras haber desayunado entro al cuarto como buenamente puedo, pues los dolores han empezado a volver y moverme con la silla de ruedas ha pasado a ser un verdadero suplicio. La habitación está más llena de papeles que la última vez si cabe.

Doy con lo que busco tras revolver una buena cantidad de papeles. Los comienzo a echar un vistazo mientras me intento recuperar del agotamiento y de los dolores, que de nuevo empiezan a dar señales de vida.

Años después todo parecía seguir en su sitio, aunque empezó a notar que le faltaba algo, todavía un sueño se le escapaba de las manos. Y en medio de esa tesitura la desgracia vino a su vida, al fallecer su mujer y su hijo en un accidente, suceso que casi le cuesta la vida a él también. Esta situación le marcó, pero finalmente consiguió sacar lo mejor de él en el plano literario. Años después, tras escribir un libro en el que había condensado el trabajo de toda su vida, obtuvo finalmente el Nóbel, reconocimiento mundial por su labor y su buen hacer. 

Finalmente la situación me ha vencido, da igual que lo intente reconducir o que elimine lo escrito y reescriba, de un modo u otro el resultado es el mismo o peor que al principio. Malditas letras, ¿para qué habré seguido el juego? Al final tanto mi entorno como yo hemos acabado perdiendo, ojala nunca hubiera empezado a escribir la autobiografía, no ha hecho más que traerme disgustos, ¿de qué me vale el Nóbel si la gente a la que quiero ya no está? ¿qué queda tras todo esto? No queda nada. Quizá deba destruirla, reducirla a la nada, eso es lo que debería hacer. No se si servirá de algo, pero antes escribiré el epílogo de esta infernal autobiografía.

Tras añadir unas frases al texto maldito voy hasta la cocina, cojo el mechero y vuelvo al cuarto. Sujeto el legajo de la autobiografía con una mano mientras con la otra acerco el mechero. Contemplo con deleite como la llama se acerca a las hojas y empiezan a arder. Las letras se degradan según el fuego hace su trabajo y el humo comienza a llenar la pequeña sala. Toso y los papeles se me escurren al suelo mientras las llamas siguen devorando las hojas. En mi estado poco puedo hacer para evitar que el fuego acabe por extenderse por la habitación en unos momentos. El humo es cada vez más insoportable, puede que sea el mejor modo de acabar todo esto de una vez.

V

¡¡Gabriel!!, levanta perezoso, ¿te has olvidado de que hoy comienzas los exámenes de la universidad? Después de tanto estudiar a ver si no vas a llegar a tiempo – los gritos de mi madre me llegan antes de que ni siquiera abra los ojos. Me voy desperezando y minutos después, cuando me incorporo, me viene un olor a quemado. Asustado, me levanto por si hay algo que se esté quemando en la habitación. A primera vista no encuentro nada, salvo un trozo de papel que me encuentro tirado en el suelo. Cuando me agacho a recogerlo veo que está medio chamuscado. Lo único que se puede leer es:

Se despertó en casa de sus padres, justo cuando empezaba la época de exámenes de la Universidad, todo había resultado ser un sueño.

¡¡Gabriel!!, ¿aún sigues dormido?-me vuelve a preguntar mi madre. –Mamá, ya voy, un momento, si, no te preocupes que ya te he oído y me preparo en un momento – le digo a mi madre para que se tranquilice mientras examino el resto de la habitación. No encuentro nada más, ¿por qué olía a quemado y qué hace este papel en mi habitación? Me pongo a imaginar las más variopintas razones para ello y mientras salgo de casa voy pensando en que podría escribir una historia al respecto, quien sabe, quizá con suerte me publiquen finalmente algo y sea el inicio de mi carrera de escritor.

comparte!Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Email this to someonePin on PinterestPrint this page
The following two tabs change content below.

RuJuguemos

Muchacho del relaxo y los buenos alimentos.

Últimas entradas deRuJuguemos (ver todo)